Alex DeLarge es un joven que disfruta pasar el tiempo con sus «drugos» generando panico mientras disfrutan de la ultraviolencia. Todo dará un gran giro cuando arresten a Alex y lo expongan a varios procesos mentales.
Cuando se habla de Stanley Kubrick, se nos vienen a la mente diversas peliculas que ha creado. Todas tienen algo en particular y es la manera en la que logra generar sentimientos en el espectador, ya sean buenos o malos. Esto es bien logrado en la naranja mecanica.
Alex DeLarge es un adolescente de Inglaterra que disfruta violentar a las personas junto con sus cuatro amigos que los menciona como «drugos». Sin embargo, el abuso de poder hacía ellos va a tener consecuencias ya que en un momento dado, Alex es traicionado por ellos y termina entre las rejas. A partir de ahí, tendrá que pasar por una serie de procesos psicológicos, un experimento llamado el «método Lúdovico» para que logre ser libre de los malos pensamientos y así mismo, de la cárcel.
Sin embargo, este método lleva a Alex a una gran incapacidad de pensar en violencia y hasta de tocar a una mujer.
Conforme Alex va regresando al mundo real, se da cuenta que todo se va en contra de el por todas las acciones que alguna vez hizo.
Finalmente, Alex es hospitalizado por un intento de suicidio, pero durante el tiempo que está en el hospital llega el hombre que seleccionó a Alex para el método Lúdovico disculpándose por todo lo que pasó y le ofrece un gran trabajo si apoya al gobierno conservador. Alex acepta y culmina esta película con su frase «Definitivamente, ya estaba curado».
Esta película fue basada en el libro de Anthony Burgess, publicado en 1962. Según Burgess, se inspiró en escribir la historia después de que cuatro soldados alemanes violaron a su esposa. Anthony no estuvo muy de acuerdo con la adaptación de Stanley Kubrick (1971) pues a esta le faltaba un capítulo escencial para el desarrollo de la historia del personaje. «Mi joven criminal protagonista crece unos años. La violencia acaba por aburrirlo y reconoce que es mejor emplear la energía humana en la creación que en la destrucción»
Si bien, Burgess puede que repudie esta película por diferentes razones, es la mejor adaptación que se le dio a esta obra, desde el léxico nadsat, la maravillosa banda sonora, el manejo correcto del conductismo hasta el desarrollo de personajes.